Prepara tu coche para la primavera

9 de March del 2017

Este año el invierno ha resultando especialmente duro en muchas partes del país. Las gélidas temperaturas y las enormes nevadas han provocado algún que otro susto o problema en la red de carreteras. Ahora, con la primavera ya está a la vuelta de la esquina muchos podrían pensar que lo peor ya ha pasado y ya puede relajarse… pero en absoluto, ya que esta época es traicionera en lo meteorológico. De hecho es importante que realices una serie de tareas de mantenimiento para evitar problemas más costosos en el futuro.

En esa inspección, siempre en tu taller de confianza, habrá que verificar:

1. Presión y dibujo de los neumáticos

Una presión correcta es fundamental para manejar bien el coche y que los neumáticos no se desgasten prematuramente. Si notas que tu coche tiende a irse hacia un lado, entonces puede ser que los neumáticos no tengan la presión adecuada. Ya deberías saber cómo comprobar la presión de los neumáticos y tener mucho cuidado si observas:

·         Presión inferior a la recomendada: Hace que los neumáticos se calienten antes y se desgasten más rápido, y que el coche consuma más combustible. Además, los riesgos de desllantar o sufrir aquaplaning son mucho mayores.

·         Presión superior a la recomendada: puede provocar que el neumático se desgaste más por la parte central de la banda de rodadura y se estropeen antes las suspensiones, porque el coche soporta peor las irregularidades y baches del asfalto.

Revisar la banda de rodadura de los neumáticos es algo que debe hacer varias veces al año. Es importante asegurarse que el desgaste es uniforme y comprobar la profundidad del dibujo. Para ello, un truco que puedes realizar es introducir una moneda de 1 euro dentro de la banda de rodadura. Si puedes ver las estrellas que lleva grabadas la cara de la moneda, es conveniente que acudas a un taller cuanto antes.

2. Cambia el filtro antipolen

El tráfico levanta una enorme cantidad de partículas en suspensión de polvo, polen, restos de neumáticos desgastados, polvillo de las pastillas de freno, ácaros, bichos… que se van acumulando a lo largo del tiempo en el filtro anti polen (también conocido como filtro del habitáculo). De ahí la importancia en cambiarlo aunque no seas alérgico, ya que no sólo evita que entre polvo u otras partículas al interior del coche, sino que ayuda a mantener limpios los conductos del aire acondicionado y evitar así la proliferación de ácaros y bacterias. Es clave, sobre todo, para quien sufre alergias.

El filtro del polen atrapa en su interior las partículas de hasta un micrón (entre ellas el polen, el polvo y la inmensa mayoría de las bacterias). Cuando se satura, este tamiz reduce notablemente la ventilación y capacidad de renovación de aire del sistema de climatización. Si la suciedad se acumula en los conductos, también lo hace la humedad y, con ella, los cultivos de hongos y bacterias. Por eso en muchos coches huele mal cuando se enciende el aire acondicionado.

3. Examina el estado de la batería

La batería es una de las partes del coche que más sufre durante el invierno. Las bajas temperaturas pueden deteriorarla muy rápido y, con ello, hacer que el coche te deje tirado en cualquier momento. Si la batería de tu coche tiene más de cuatro años y notas que desde que arrancas el motor hasta que se enciende tarda unos segundos, deberías pensar en cambiarla (sobre todo en los motores gasolina). Pueden servirte nuestos consejos para comprar batería.

Para asegurarte de que no hay problemas es recomendable que el vehículo haya estado circulando al menos una hora preferiblemente por carretera y, después, se haya quedado en reposo otros treinta minutos.

4. Observa el nivel del líquido anticongelante

A medida que las temperaturas suben, es importante asegurarse de que el motor del coche se está refrigerando adecuadamente. Si el piloto de aviso se enciende o si, simplemente no se ha comprobado el nivel de refrigerante en un tiempo, conviene abrir el capó y comprobar el nivel del líquido. La mayoría de los automóviles tienen un medidor de nivel de líquido anticongelante.

Si finalmente es necesario añadir un poco de líquido refrigerante, hazlo siempre cuando el coche este frío y situado sobre una superficie llana. Lo contrario puede ser muy peligroso.

5. Revisa los frenos

Antes de realizar un viaje largo es importante que compruebes el estado de los frenos. Si notas que el pedal de freno va más duro de lo normal, que el coche tarda más tiempo en frenar o si se ha encendido el piloto de la luz de freno, hay bastantes posibilidades de que necesites unas pastillas o discos nuevos. Puedes ampliar información en nuestro artículo cómo detectar problemas en los frenos.

Comprueba también el nivel del líquido de frenos, ya que no debe ser ni superior ni inferior a los parámetros establecidos por el fabricante.

Fuentes: DGT, Autoblog